Modo
¿Tengo que ser flexible para hacer Pilates? El gran mito
"Uy, yo no puedo hacer Pilates, soy un palo". Si me dieran un euro cada vez que escucho esta frase...
Vamos a aclarar esto desde ya: No tienes que ser flexible para hacer Pilates. Haces Pilates para volverte flexible. (Y fuerte, y ágil, y consciente).
Decir que eres demasiado rígido para venir a clase es como decir que estás demasiado sucio para ducharte. Precisamente por eso necesitas venir.
La flexibilidad no es el objetivo, es la consecuencia
En el método Pilates no buscamos contorsionismo. No me interesa que te toques la punta de los pies si para ello estás forzando tus hombros o si estáss haciendo trampas llevando la pelvis atrás. Lo que buscamos es una movilidad funcional.
Queremos que tus articulaciones tengan el rango de movimiento necesario para que tu vida diaria sea cómoda: para atarte los zapatos sin gemir, para mirar atrás al aparcar el coche sin girar todo el tronco, para alcanzar ese estante alto, para estar en el suelo jugando on tus nietos.
Trabajo excéntrico: el secreto
¿Cómo ganamos esa flexibilidad? No haciendo estiramientos estáticos, pasivos y apara algunos dolorosos. Lo hacemos a través del fortalecimiento excéntrico.
Cuando trabajas con los muelles de las máquinas, a menudo estás resistiendo la fuerza mientras el músculo se alarga. Estás fortaleciendo y estirando al mismo tiempo. Es un estiramiento activo y dinámico.
Poco a poco, clase tras clase, notarás que tus isquiotibiales ceden, que tus hombros bajan y que tu cuerpo se siente menos "apretado". No hace falta ser de goma, solo hace falta constancia y respeto por tu propio punto de partida.
