Modo
El Cadillac: no es un coche, es tu mejor aliado para la espalda
Su nombre no es casualidad. Joseph Pilates lo llamó así porque, en aquella época, el coche Cadillac era sinónimo de lujo, comodidad y las más altas prestaciones. Y aunque el aspecto de esta máquina —una especie de cama con dosel metálico, barras y muelles— puede intimidar al principio, os aseguro que acaba convirtiéndose en el rincón favorito de muchos alumnos.
Descomprimir para vivir
Vivimos comprimidos. La gravedad, las horas sentados frente al ordenador, el estrés que nos hace encoger los hombros... todo ello va robando espacio entre nuestras vértebras.
El Cadillac es excepcional porque nos permite trabajar en diferentes planos, pero sobre todo porque es la herramienta definitiva para la descompresión axial. Ejercicios como colgarse de la barra de trapecio o realizar aperturas de pecho con la barra de empuje generan espacio real en la columna. Esa sensación de "haber crecido" un par de centímetros al salir de clase es real.
Seguridad y adaptación
Lo que más valoro del Cadillac como instructora es su capacidad de adaptación. Al ser una superficie elevada y estable, es ideal para personas con movilidad reducida o personas mayores a las que les cuesta tumbarse en el suelo.
Pero no os equivoquéis, también ofrece retos inmensos. Desde la acrobacia más avanzada hasta el movimiento más sutil de rehabilitación, el Cadillac nos sostiene y nos desafía a partes iguales. Es una estructura que nos da seguridad para explorar movimientos que en el suelo serían imposibles o lesivos.
El Cadillac enamora, no vas a conducir, vas a viajar lejos en cuanto a bienestar se refiere.