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La diferencia entre que te miren y que te corrijan

He estado en clases colectivas de 20 a 30 personas. Sé lo que se siente tanto como alumna como instructora. El instructor te mira, sí, para ver que el grupo se mueve más o menos al unísono. Pero difícilmente puede ver si tus caderas están alineadas o si estás comprimiendo tu zona cervical. Es imposible, es frustrante, es un ir y venir como una pelota de tenis para dar la mejor atención a la vez que otros te siguen con la mirada porque necesitan esa referencia visual y se han perdido. O es sentirse un holograma porque necesitas que te vean y te intenten copiar, cuando Pilates no es así para nada, es totalmente al revés. Es sentir la frustración de algunos alumnos porque no les sale y sentir el aburrimineto de otros porque es demasiado fácil.

En Pilates, el detalle lo es todo.

Un movimiento hecho sin la alineación correcta no solo es menos efectivo, sino que puede ser contraproducente. Por eso, cuando decidí abrir mi propio estudio, tuve claro que el límite serían 4 personas.

¿Por qué 4?

Porque 4 es el número máximo de cuerpos que mis ojos pueden escanear y mis manos pueden asistir con la calidad que yo me exijo. En un grupo de 4, no eres "el del fondo a la derecha". Eres Marta con su escoliosis, o Pablo con su antigua lesión de rodilla.

Y 4 en un espacio diáfano sin columnas de por medio que hacen que quien o quienes estén detrás de la columna no se enteren igual y no pueda verlos igual que al resto.

Corregir es cuidar

Cuando te corrijo —ya sea con una indicación verbal precisa o con un ajuste manual suave — no te estoy regañando, no te estoy dificendo que lo haces mal. Te estoy cuidando. Estoy asegurándome de que ese ejercicio te aporte el máximo beneficio posible.

A veces, mover un pie dos centímetros cambia radicalmente dónde sientes el trabajo. Esa es la magia de la atención personalizada. En mis clases no puedes "esconderte", es cierto, pero tampoco puedes hacerte daño por desconocimiento. Es una inversión en seguridad y en eficacia. Haces menos repeticiones, pero cada una cuenta por diez.

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